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Fe y tradición marcan la Alasita en La Paz

Cada 24 de enero, la ciudad de La Paz conmemora la festividad de la Virgen de La Paz, una fecha central en el calendario cívico y religioso del país, que coincide con el inicio de la Feria de la Alasita, una de las expresiones culturales más emblemáticas de Bolivia. La jornada reúne actos litúrgicos, ceremonias protocolares y actividades populares que refuerzan la identidad paceña.

La festividad religiosa rinde homenaje a la Virgen de La Paz, patrona de la ciudad, símbolo de protección y unidad. Las celebraciones incluyen misas, procesiones y actos oficiales que recuerdan la fundación y la historia de la sede de gobierno, en un ambiente de recogimiento y devoción compartida por autoridades y ciudadanía.

De manera paralela, se inaugura la Feria de la Alasita, tradición reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esta feria convoca a miles de personas que adquieren miniaturas de bienes y deseos, como símbolo de prosperidad, trabajo, salud y bienestar para el año que comienza.

El protagonista central de la Alasita es el Ekeko, deidad andina de la abundancia, representado como un personaje cargado de productos. Los creyentes suelen sahumar las miniaturas y ofrecerlas al Ekeko con la esperanza de que los anhelos representados se hagan realidad, combinando prácticas ancestrales con costumbres urbanas contemporáneas.

Así, el 24 de enero se consolida como una fecha que articula fe, cultura y tradición en La Paz, donde la devoción a la Virgen y la celebración al Ekeko conviven como expresiones complementarias de la espiritualidad y la cosmovisión andina, reafirmando el valor simbólico y social de la Alasita en la vida boliviana.